Origen
Biografía
Todo empieza con una superficie y la sospecha de que ahí hay algo. No un plan: una sospecha. El resto del trabajo consiste en comprobarla, y casi siempre en descubrir que era otra cosa.
Formación
Aprender a mirar
Dibujar antes que pintar, y mirar antes que dibujar. El orden importa: quien empieza por el color aprende a decorar, no a construir. Años de cuaderno, del natural, sin corregir y sin borrar.
Lo que se rompió por el camino fue la idea de que el dibujo era un paso previo. No lo es. Es el trabajo, y sigue siéndolo.
Materia
El peso de las cosas
La escultura llegó por una insatisfacción concreta: la pintura no pesa. Una superficie puede sugerir la gravedad, pero no la tiene. El bronce y el hierro sí.
Trabajar con material que se resiste enseña algo que el pigmento no enseña: que no todas las ideas sobreviven al taller, y que eso es información, no fracaso.
Código
La máquina como material
El código entró en el trabajo como entró antes el bronce: porque hacía falta. Un sistema que decide por su cuenta plantea la misma pregunta que un material que se resiste, solo que en otro plano.
No se trata de automatizar el dibujo. Se trata de construir algo que dibuje de una manera que su autor no puede prever, y después convivir con el resultado.
Archivo
Lo que nadie guarda
Una parte del trabajo dejó de ser obra y pasó a ser investigación: qué se conserva, qué se descarta y quién decide. La pregunta no es neutral y la respuesta rara vez está escrita.
De ahí salieron proyectos que no son arte y no pretenden serlo. Son el terreno donde la obra se vuelve posible.
Hoy
Ahora
La misma pregunta vuelve en la pintura, en el bronce y en el código, y todavía no está contestada. Mientras siga sin estarlo, hay trabajo.